miércoles, 20 de octubre de 2010

The Monks en LdN.


Outra entrega da columna De Ventrílocuos Impostores de Libro de Notas situada en Alemania, aínda que nada que ver co fenómeno Kraut, nin coa Kosmische Musik, nin Motorik, nen nada diso... The Monks eran uns soldados estadounidenses que renunciaron a voltar ó seu país para quedarse na RFA e protagonizar unha das historias máis delirantes da música contemporánea...


The Monks. De la blasfemia trasatlántica.


Una vez más no es una edición discográfica la que me ha hecho escoger a los protagonistas de este mes, sino un documental, que tras varios años de trabajo por fin ve la luz para poner un poco más de justicia a cerca de una de las bandas más rompedoras de la historia de la música, y por supuesto, desconocidas para el gran público. Hablamos de The Monks, otra de esas anomalías temporales que tanto me gustan, tan breve e intensa como determinante para todo lo que ocurrió después. 
Tras su estreno en diversos festivales, se publica en dvd este Monks: The Transatlantic Feedback (Play Loud! Productions, 2009), un documental de Dietmar Post y Lucía Palacios elaborado durante más de cinco años, hasta su estreno en 2006 (cuando la misma productora publicó un álbum doble de homenaje a la banda: Silver Monk Time. A tribute to The Monks, que contaba con The Fall, The 5-6-7-8’s, Jon Spencer, Faust o Chicks on Speed) pero que no se ha visto publicado hasta el pasado mes de marzo, y por supuesto unos meses después llega a nuestro país.

La de The Monks es sin duda alguna una de las más delirantes aventuras de la historia de la música. Podría comenzar como la introducción de El Equipo A, casi. Cinco soldados estadounidenses, destinados a principios de los años 60 en bases militares de Alemania Occidental, y que montan una banda de rock para poder escaquearse de las tediosas guardias y tocar en las celebraciones del ejército.
En un comienzo, fueron Gary Burger y Eddie Shaw quienes comenzaron como The Torquays, para casi inmediatamente ampliarse a cinco miembros, cambiando su nombre por el obvio The Five Torquays, con repertorio compuesto por los grandes éxitos del rock de momento: Elvis Presley, Chuck Berry, The Beatles, Rolling Stones o The Kinks… En 1964 los cinco Torquays se licencian. Pero aquí todo comienza a torcerse para nuestra suerte. Los miembros de la banda están, por entonces profundamente concienciados en contra de la política militar de su país, de la permanencia de las bases europeas, y por supuesto se manifiestan abiertamente en contra de la intervención en la Guerra de Vietnam… con el poco apego que sentían en aquel momento por su país, unido al paraíso que era Alemania en aquel momento, donde todos los excesos eran posibles , en lugar de regresar con sus familias, todos permanecieron en el viejo continente.


Es entonces cuando entran en escena Walter Niemann y Kart H. Remy, dos ávidos aprendices de publicistas que se convirtieron en los mánagers de la banda. Tenemos así a siete cabezas pensantes dedicadas exclusivamente a crear un producto nuevo, innovador, provocador y radical, con el que dar difusión a sus mensajes antibelicistas y a favor de los derechos civiles, y eso en la Alemania de entonces no era tarea fácil. El nombre del engendro está claro: The Monks, que aompañaban con una imagen impecable y provocadora. Vestían sotanas negras, alzacuellos incluido, y se tonsuraban la coronilla del pelo cual monjes medievales. Desde su primer concierto el objetivo comenzó a cumplirse, puesto que se escribieron multitud de páginas sobre esa banda blasfema y anticristiana y por supuesto fueron vetados de numerosas emisoras de radio y televisión.

Pero The Monks no solo planteaban la ruptura en lo estético y formal, sino también en lo artístico. En este plano su propuesta se adelantó más de 10 años a todo lo que vino después. Sus composiciones son totalmente básicas, repetitivas y minimalistas, con guitarras distorsionadas, saturando al conjunto con feedback y acoples, el bajo a un volumen muy por encima de los demás instrumentos, una mínima batería metro-nómica, un banjo eléctrico y primitivos sintetizadores atonales. En palabras del propio Gary Burger:…eliminabamos aquello que sobraba, hasta que nos quedábamos con una sola nota… Pero todo esto en ocasiones se acompañaba de la solemnidad que aportaban coros y teclados de tipo eclesiástico. Una contradicción pura en la que lo tribal y lo básico se mezcla con el barroco flamígero.
Todo eso es “Black Monk Time” (Polydor 1965) su único album, que concentra todo su discurso ideológico y artístico, una joya que adelanta dos movimientos posteriores: uno, el fenómeno germano por excelencia de la siguiente década, la amalgama del kraut-rock; y por otro lado como una de tantas bandas pioneras del punk que asoló el planeta desde aquel momento (y que desde 1976 se convirtió en otra cosa). Pero en todas sus vertientes estuvieron por delante de otros muchos, antes de que Silver Apples descubriesen la electrónica, y —como se dice habitualmente— antes de que The Velvet Underground comenzasen a ensayar.
La historia de The Monks fue tan intensa que no dejó indiferente a nadie. Sus letras escandalizaron a la Alemania de posguerra, con su ideología política radical, el sexo explícito y la violencia. Todos los estamentos sociales renegaban de ellos, la iglesia, el ejército, la prensa y la TV, los muchos compatriotas estadounidenses que por aquel entonces permanecían en Alemania, y por supuesto las fuerzas del orden público que tenían que intervenir en cada uno de sus conciertos, aunque también fueron utilizados por la vanguardia cultural germana como respuesta al boom británico, bautizándoles como los Anti-Beatles.
Un escándalo que duró hasta 1967, cuando tuvieron que cancelar una gira de conciertos por Laos, Camboya e Vietnam; estaban en el ojo del huracán. Nadie había llegado más lejos que ellos. La solución de esta historia no la desvelaré aquí, puesto que hay bastante literatura sobre la banda, a la que se suma ahora el documental Monks: The Transatlantic Feedback, y que será mejor que lo descubráis por vosotros mismos. Aunque por supuesto, ya os adelanto que hubo un segundo capítulo treinta años más tarde, donde todo fue mucho más fácil, en el que su disco por fin pudo ser publicado en los USA en 1995, en el que se reúnen muy de vez en cuando para tocar en directo (estuvieron en el ‘Wild Weekend’ de Benidorm de 2004), y en el que se han grabado álbumes de homenaje y, ahora, junto al dvd documental se publica Monks: The Early Years 1964-1965 (Light in the Attic, 2009) con todas sus primeras grabaciones desde la época de The Five Torquays. Y es que algunas veces se hace un poco de justicia.
Para saber más de The Monks:
Su fantástica página web:
The Monks
Un libro:
Black Monk Time: Coming of the Anti-Beatle (de Thomas Edward Shaw y Anita Klemke, 1995)
Documental:
Monks: The Transatlantic Feedback (Play Loud! Productions, 2009) 

de Dietmar Post y Lucía Palacios.
Mon Falcón.

*para toda a info, ver o artigo completo:
[publicado en Libro de Notas  24-maio-2009]

Kraut en LdN: Amon Düül II e Guru Guru.

Continuamos coas dúas principais formacións da época afincadas na cidade de Munich. Aquí tedes unha entrega moito máis recente da columna De Ventrílocuos Impostores, deste mesmo ano en Libro de Notas. Foi en Abril do 2010 cando repasamos ós experimentos mentais de Guru Guru e o terrorismo cultural de Amon Düül II: 



Aunque no lo parezca la actualidad discográfica es quien rige y ordena esta columna, enviándonos a momentos y lugares insospechados, a creaciones descontextualizadas, o simplemente recordándonos artefactos sonoros cercanos y evidentes. Dos años después de nuestra primera entregaretomamos la pista alemana de la mano de Soul Jazz Records, que acaba de publicar Deutsche Elektronische Music, un volumen doble que compila a modo pedagógico muchas de las posibilidades de una escena realmente infinita. Para versados en la materia poco aporta al margen de un par de temas difíciles de encontrar, además de la calidad impecable del sonido. Pero para quienes todavía no se hayan rendido a esta locura que asombró al mundo es una oportunidad excelente para comenzar.

En aquella primera entrega sobre el KrautRock alemán centramos nuestra atención en las enseñanzas del polémico Karlheinz Stockhausen y en las peripecias de dos bandas fundamentales, CAN y Neu!. Donde los primeros representan a la banda de rock alemana más clásica, el rock total, la libertad absoluta, para la que todo era absorbible y reproducible, y cuyos resultados cambiaron el rumbo de la historia de la música popular, aplicando todas las teorías de Stockhausen pero sin emplear la electrónica, siempre desde el formato de una banda de rock; aunque sus miembros sí la han empleado habitualmente en sus trabajos en solitario, sobre todos en los casos de Holger Czukay (mención especial a “Canaxis”, ya de 1968, empleando la radio como un instrumento más), Irmin Schmidt y sus Masters of Confusion, renovando el drum’n’bass a base de cacharrería analógica (con theremines, maquinaria industrial, etc) o los recientes trabajos de Kaki Liebezeit con Club Off Chaos. Mientras que Neu! representan el sonido kraut-rock por excelencia, lo que habitualmente identificamos como rock electrónico a base de metrónomo hecho por y para cabezas cuadradas, aunque en realidad ya sabemos que hay mucho más.

Respetemos el formato de aquella primera entrega, centrándonos en dos bandas totalmente opuestas en la forma, pero no en el fondo. La República Federal Alemana de finales de los 60 era un auténtico polvorín de ideas. La revolución cultural y social de finales de la década provocaba en cada sociedad un efecto distinto. Los jóvenes alemanes comenzaron por rechazar el sentimiento de culpabilidad colectiva que atenazaba a la generación anterior, se sacuden todos sus complejos, rechazan la tutela internacional (sobre todo estadounidense) y todo lo antiguo, y en consecuencia se trabaja en la construcción de una nueva sociedad alemana. Evidentemente todo esto se tiñe de política extrema y actuaciones radicales (desde la Kommune 1 berlinesa a la Fracción del Ejército Rojo); pero lo que nos interesa es la música: a una nueva sociedad, una nueva música, el Kosmische Rock. En realidad el término Kraut Rock fue acuñado por la prensa musical británica para etiquetar a la amalgama de bandas germanas, aunque los propios protagonistas siempre rechazaron el término. Si en la anterior ocasión visitamos las cercanas Düsseldorff y Köln, esta vez seguiremos los patrones de CAN (la no-electrónica) en la ciudad de München.

Amon Düül II:

Esta banda surge en una comuna de muniquesa del mismo nombre, donde las artes estaban al servicio de la política de extrema izquierda. Entre sus muchos canales de expresión surge una banda, Amon Düül (luego conocidos como Amon Düül I) en los que la música era una consecuencia creativa de la ideología política y las drogas. Sin tener muy claro el concepto de banda ni la identidad de sus miembros llegaron a publicar cinco álbumes entre 1969 y 1972, y uno posterior en 1983, aunque habitualmente se cree que todos ellos son sesiones grabadas en 1969 que se fueron editando posteriormente. Su formato era abiertamente de folk sicodélico por cuanto apenas se les considera como una banda Kosmische excepto por un álbum, el aclamado “Paradieswärts Düül” publicado en 1970. Como en todas sus obras usaban instrumentos acústicos para hacer sus raras estructuras, pero en esta ocasión con especial hincapié en la melodía evolutiva e hipnótica, quizás influenciados por los primeros trabajos de CAN en su Inner Space.

A finales de los 60 las tendencias más radicales se hacen con el control de la comuna Amon Düül y en 1970 crean Fracción del Ejército Rojo (o casi más conocidos como Banda de Baader-Meinhof), mientras que los miembros más interesados por la música y contrarios a la violencia abandonan la comuna, y forman una nueva banda: Amon Düül II.

Chris Karrer, Peter Leopold, Falk Rogner, John Weinzierl y Renate Knaup son los miembros de Amon Düül II, que desde 1969 llega hasta la actualidad con un solo un interludio de silencio en la década de los 80, y convirtiéndose desde sus inicios en uno de los bandas de referencia de la nueva música Kosmische. Siempre innovadores e inclasificables, su música lo abarca todo, desde sencillas instrumentaciones acústicas a las más complejas interpretaciones de las teorías de Stockhausen, todo es posible. Pero de la treintena de álbumes que nos traen hasta su última producción en 2009 (“Life in Finnland”), quedémonos con sus dos primeras publicaciones.

Ya en 1969 Amon Düül II publican su polémico debut “Phallus Dei” (Repertoire, 1969), considerado como uno de los principales álbumes de kraut, una de esas obras fundacionales de un movimiento renovador, con un repertorio innovador y oscuro, de ritmos hipnóticos y complejas melodías de estética orientalizante en ‘Kanaan’, la saturación de cambios y efectos en ‘Dem Guten, Schönen, Wahren’, la apabullante complejidad rítmica extrema de ‘Luzifers Ghilom’, hasta llegar al mastodóntico Falo de Dios, agobiante y contundente, rápido e inabarcable. Toda una experiencia, solo rota por la extraña ‘Henriette Krotenschwanz’, una mezcla entre marcha militar e himno popular de una alegría y una esperanza desconcertantes.

Y al año siguiente llega el apabullante “Yeti” (Liberty/Repertoire, 1970), su gran obra maestra, contundente y estremecedor como la guadaña de su portada (y no menos la señora, ¿o señor?, que la porta). “Yeti” es denso y enérgico, con capas y capas de energía oscura. Es complejo en la forma y en el fondo, la cumbre de su discurso teórico, e insuperable en lo formal, a pesar de ser 100% artesanal. Es una obra que no siempre aparece en esas recurrentes listas de los mejores álbumes de la historia, pero que desde la primera toma de contacto cobra una dimensión superior, el espectador alucinado toma consciencia de estar ante algo grande, muy grande…
Editado en su formato original como un doble vinilo, ambos funcionan como dos partes diferenciadas, la primera con composiciones y la segunda con improvisaciones. La suite inicial ‘Soap Shop Rock’ en sus cuatro partes repasa en 13 minutos todos los estados de animo posibles sin un solo pasaje para el relajo. Efectos de guitarra, bajo y batería, con juegos de voces, sin más, nunca dieron resultados tan sublimes. Como hemos dicho, ese era uno de sus puntos fuertes, la artesanía de su trabajo, no había trampas, simplemente intentar trasladar a un vinilo lo que hacían en directo. Pero es quizás la segunda cara de la obra la que ofrece más matices, repartidos en cinco cortes de duración más convencional, desde la inicial ‘Archangels Thunderbird’ (quizás el tema más sobresaliente del álbum, o al menos el más popular) con unos riffs de guitarra mucho más reconocibles para el público; o los ejercicios de sicodelia oriental de ‘Cerberus’ que adelantaban muy de largo a todos sus colegas británicos y estadounidenses, conjuntando lo eléctico y lo acústico, diversas percusiones manuales, un sitar que pocas veces ha sido tan aprovechado en el mundo occidental; la sencillez y contundencia de ‘The Return of Ruebezahl’ o las tormentas de feedback y saturación de ‘Eye-Shaking King’ haciendo toda una demostración de fuerza y dominio de las posibilidades de los efectos de las guitarras, para volver al desasosiego inicial con ‘Pale Galery’ que pone fin a esta primera parte con la sensación de que un enorme peligro se acerca.

Y ese no debería ser otro que el ‘Yeti’, que ocupa por completo la tercera cara, el comienzo de las improvisaciones con desvaríos de escalas, distorsión y voces guturales que dan paso a la locura con base free-jazz, y atuendo sicodélico para tras 18 minutos volver a comenzar en la última cara con ‘Yeti talks to Yogi’, que da paso a la única de las improvisaciones en formato acústico ‘Sandoz in the Rain’, que nos relaja después de la tormenta, pero de un modo que nunca llega al sosiego absoluto. Una segunda parte con tres piezas para escuchar de tirón y dejarse llevar por la sugestión que provocan, quien disponga de 38 minutos para cerrar los ojos, ¡¡¡que lo haga!!!

Sus siguientes trabajos siguieron las mismas pautas, con la obsesión de no repetirse jamás, y casi siempre lo han conseguido hasta nuestros días, en ocasiones más cercanos al rock progresivo, otras volviendo a la pura sicodelia, o al folk, y otras poniendo adornos contundentes al free-jazz, pero en su vasta e hiperactiva carrera nunca con el resultado del insuperable “Yeti”, que ya es mucho.

Pero volvamos al origen de esta columna, el recopilatorio Deutsche Elektronische Music, del que ya hemos contado sus cualidades pedagógicas, con una pega, una gran pega, que no aparece nuestra siguiente banda:

Guru Guru:
Mani Neumeier (bateria), Uli Trepte (bajo) y Ax Grenich (guitarra) se conviertieron en 1968 en The Guru-Guru Groove Band, luego reducido a Guru-Guru, el power trio por excelencia de la escena kosmische germana. Neumaier era ya una conocida figura en el mundo del jazz, y habitual de las jam sessions en las que participaban todas las grandes figuras germanas del momento. De ese modo fue muy sencillo encontrar con quién montar una nueva banda para emular la escena del Swinging London y la British Invasion, pero siempre con una obsesión por Frank Zappa. Así comenzaron emulando a otros power-trios de renombre, como The Jimi Hendrix Experience, Cream, o The James Gang, practicando un rock alucinado y lisérgico, tomando el LSD como bandera como única premisa el resto estaba por llegar. Junto con My Solid Ground son la banda con un sonido más británico y cercano al hard-rock de toda aquella escena. 
Pero con el currículo de Neumeir podemos imaginarnos sus exigencias con sus compañeros, y también que las únicas indicaciones previas a la grabación de las sesiones no eran más que unos cuantos garabatos que cada uno de ellos debería interpretar sin perderse… y así hasta hoy. Su último álbum data del año pasado, en medio 29 álbumes en 40 años de carrera, en la que mayoritariamente han mantenido la esencia de su sonido primigenio, aunque salpicada con álbumes en los que el jazz salía directamente a flote, e incluso los ritmos funk llevaban el peso de la obra, aunque con los años Neumeier continuó dando rienda suelta a esas otras inquietudes en decenas de proyectos paralelos con otras tantas figuras del kosmische rock. Hasta aquí todo normal, dentro de lo que es una banda de rock, salvo que tenía un fundamento teórico, que a diferencia de sus compañeros de viaje no era la de probar sus límites creativos, ni explorar los límites de la libertad, ni mucho menos contrastar teorías compositivas, sino convertirse en un elemento que provocara al oyente. Partiendo de que como ellos consumían LSD, y dando por echo que todos sus oyentes también estaban colocados, la función de su música era enervar al sujeto, buscar la disfunción de la psychea través de hipnosis, la distorsión y los vendavales de ruido. Quizás su tesis falla desde el segundo supuesto, aunque el resto es opinable. Pero lo cierto es que el resultado está en algunos álbumes imprescindibles como “Hinten”, “Känguru”, “Guru Guru” o el fantástico “Der Elektrolurch” todos ellos entre 1970 y 1974. Pero de entre su prolífica producción durante los años 70 nos centraremos en su debut: “U.F.O.” (OHR Recs) de 1970. Si antes comentábamos las filias con otros power-tríos y lo británico de su propuesta, hay que reconocer que este primer asalto casi tiene más relación con Black Sabbath que con los anteriormente mencionados, al menos por lo oscuro de la propuesta y lo contundente de las guitarras, que parecen totalmente libres entre las filigranas explosivas de la percusión y uno de los bajos más poderosos de la historia del rock. Totalmente instrumental excepto unos cuantos intentos de exabruptos que ni siquiera llegan a serlo, el álbum funciona en dos planos, y por supuesto dos mitades, la cara a, con ‘Stone In’, ‘Girl Call’ y ‘Next time see you at the Dalai Lhama’, que son auténtica angustia y rabia contenida, y la cara b, con ‘UFO’ y ‘LSD-Marsch’ que simbolizan un viaje hacia el abismo de los terrores psíquicos de Neumeier. Por supuesto muchos de sus álbumes posteriores, son muchísimo más accesibles y de gran calidad, y más recomendables (yo personalmente me quedo con el doble “Der Elektrolurch”) pero quizás sea éste el único en el que realmente consiguen todos sus objetivos.

Y ya lo dejamos por hoy, sin moraleja ni nada similar. Solo con la promesa de que la próxima entrega germana será sobre Kraftwerk. Prometido…
Mon Falcón.

*Para ver enlaces, discografías, videos e demáis ... ide ó artigo orixinal:
[Publicado en Libro de Notas o 24-abril-2010]

martes, 19 de octubre de 2010

Kraut en LdN: CAN e Neu!

Para comezar a introducir a sesión deste venres (Kraut Über Alles) nada mellor que acudir a uns cantos artigos da columna mensual De Ventrílocuos Impostores de Libro de Notas. Asi que comenzaremos pola primeira das entregas adicada ó Kraut Rock xermano, publicada en marzo do 2008, e centrada en dúas das principais bandas do movimento: CAN e Neu!.

Quienes me conocen saben que soy un amante de esas joyas perdidas que finalmente se publican con años o décadas de retraso. Estas anomalías forman en sí mismas un torrente editorial continuo, casi inabarcable, pero que a menudo nos lleva a volver la vista hacia lugares, épocas o escenas poco habituales.
Una de esas joyas perdidas que ahora ve la luz es el Live 1974 de Harmonía, una banda dekrautrock de los 70. Desde su comienzo habían sido considerados como un supergrupo, formado por los ex miembros de Cluster, Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius, junto con Michael Rother (ex NEU! ). En 1974 editaron su debut Musik von Harmonía y en 1975 De Luxe, dos extrañas obras, por las que el omnipresente Brian Eno les consideró “la mejor banda de rock del mundo” y grabó con ellos un nuevo álbum, "Tracks and Traces" (1976) esta vez bajo el nombre de Harmonia’76. 

Dicho álbum no vio la luz hasta 1997, cosa extraña estando el todopoderoso señor Eno de por medio, pero como podemos comprobar lo mismo ocurre con este Live 1974. ¿Qué ocurre en estos casos? Veamos, la disculpa de ese seminal directo es evidente; en los últimos años hemos recibido con gusto la reedición de numerosas obras de krautrock alemán que hasta ahora estaban inéditas en formato digital, y en medio de esa avalancha, este concierto es importante. Evidentemente, si está Eno de por medio no se trataba de rock, sino de otra cosa que poco o nada tenía que ver. Es uno de los personajes que más me atrae en cuanto a sus propuestas conceptuales pero cuyos resultados musicales me resultan aburridos y prescindibles (con perdón).
Por Krautrock se conoce a toda una corriente de música experimental surgida en la República Federal Alemana desde finales de los 60. Por cuanto su esencia es la experimentación, la definición sonora no es fácil, cada banda que podamos incluir con esta etiqueta tenía un sonido particular y peculiar, fácilmente reconocible y que las diferenciaba de las demás, pero hay numerosos rasgos comunes. Quizás si empleamos el nombre que sus protagonistas solían usar podamos aproximar una ligera idea: Kosmiche Rock, un rock cósmico y espacial, influenciado directamente por la psicodelia californiana de la segunda mitad de la década de 1960, en el modern-jazz y en el estudio exhaustivo de la teoría de la música. Por esto último otra de sus esencias era la utilización de nuevas tecnologías: son directamente los precursores de la música electrónica y de nuevos modos de amplificación y mezcla de las grabaciones.

Una de las figuras a tener en cuenta es la de Kart-Heinz Stockhausen, recientemente fallecido, quien fue compositor, director de orquesta, profesor y teórico de la música contemporánea. A él se debe la introducción de la electrónica en la música contemporánea, pero también numerosas teorías sobre la composición matemática, la música aleatoria y el empleo de escalas átonas.

Si tenemos en cuenta estas premisas no es difícil adivinar que si la experimentación es una de las esencias de este movimento, muchas de las bandas eran muy distintas entre sí. Por citar algunos: Cluster, Popol Vuh o Harmonía hacían algo mucho más ambient y espacial, Embryo y Agitation Free experimentaban con rock progresivo directamente sobre jazz, Dom jugueteaban con el folk y la música étnica, Faust y Kraftwerkcomenzaron creando el sonido “industrial” para afianzarlo, los primeros con algún escarceo pop y los segundos dirigidos hacia el trono de la música electrónica mundial, o la libertad absoluta de Amon Düül II. Mientras, CAN y NEU! consiguieron recrear el sonido que habitualmente se relaciona con el término krautrock, si bien de modos muy distintos.
Desde luego Alemania pudo presumir en la década de 1970 de tener una generación de músicos única, creadores de una amalgama diversa pero reconocible y sobre todo de situarse a la cabeza mundial en lo que a música avanzada se refiere. Mucho se ha escrito sobre esto, pero todavía no lo suficiente. Sin duda el mejor ensayo sobre el asunto es el realizado por el músico, y mejor crítico, Julian Cope, titulado Krautrocksampler (Ed. Head Heritage, 1995) en el que se analiza el contexto que dio lugar al movimiento, los precedentes, las bandas, sus herederos, etc., además de una famosa lista que selecciona los 50 mejores discos de krautrock . Todo ello fruto de una sociedad cambiante, un país en reconstrucción, un enfrentamiento ideológico entre oriente y occidente, el Muro de Berlín, las sociedades marxistas frente a la imposición de la coca-cola y los jeans en torno a las bases norteamericanas y las comunas hippies como reductos contraculturales. Pero en un momento en el que todo es permeable, uno de sus resultados artísticos fue éste, el krautrock (“Kosmiche Rock”) cuyas bases más claras eran el rock psicodélico y el jazz, es decir, el enemigo dentro de casa. Por lo tanto el factor Stockhausen era fundamental para autoafirmarse como colectividad.
Pero dejemos la teoría, y veamos dos ejemplos:

CAN. En origen unas siglas tan simples como Communism, Anarchism, Nihilism y más, propias de otro asociacionismo, dieron nombre a una banda que representa mejor que ninguna otra el movimento kraut rock, al menos en esa dimensión en la que no abandona el rock. 
Formada en Colonia en 1968, y con diversas formaciones a lo largo del tiempo, su cerebro estaba compuesto por Holger Czukay y Irmin Schmidt, alumnos de Kart-Heinz Stockhausen, lo cual les convertía en aventajados entre la vanguardia musical europea.
CAN destacó por sus increíbles improvisaciones, y como nadie fueron capaces de evolucionar la psicodelia, el jazz y el avant garde fusionándolos en un todo único y por supuesto se convirtieron en parte fundamental para comprender muchas de las evoluciones posteriores en la música, como el punk, la new wave y la música electrónica. Pero había algo en lo que CAN superaba a todos sus contemporáneos: la percusión de Karoli Liebezeit, el más joven del grupo, que había sido alumno del propio Schmidt y era quien imprimía esa influencia más directa de la Velvet Underground, aportando además a la rítmica una de las esencias más características de la banda: la batería sonaba como una máquina en una cadena de montaje, una guitarra áspera y ácida y un bajo que se dio en llamar prototecno. Todo ello daba como resultado una música bastante inédita en la que la etiqueta de ’progresivo’ ya no tenía cabida, no había progresión, era una repetición continua como el ruido de una máquina, pero totalmente cargada del ritmo y los cambios del funk. Su primer trabajo, Monster Movie (1969), es oficialmente el primer álbum de krautrock de la historia y hoy en día una pieza bastante difícil de encontrar.
Con la sustitución de su vocalista Malcolm Mooney por el japonés Damo Suzuki, CAN alcanzó su cumbre en Tago Mago (1971). Lo exótico de un cantante asiático y sobre todo lo espectacular y salvaje de sus performances en el escenario conviertieron a CAN en una banda única en el mundo. En este disco la percusión de Liebezeit se vuelve más compleja, alcanzando niveles difícilmente superados en la historia del rock, aunque ese no deja de ser un elemento más de los que se tiene en cuenta para considerar a este álbum como una de las indiscutibles obras maestras de la música moderna.

Su posterior carrera fue muy irregular y en clara decadencia. Sus siguientes obras disminuyeron el grado de experimentación, sustituyendo la rítmica por los sonidos atmosféricos como esencia de su sonido y, posteriormente, tras el abandono de Suzuki, por el rock más convencional, llegando a incorporar en sus filas a miembros de los aburridísimos Traffic (Rosko Gee y el percusionista Reebop Kwaku Baah) e incluso a David Gilmour (Pink Floyd) en uno de sus discos.
NEU! es la otra banda esencial del movimento. 
Formada por Michael Rother (guitarra) yKlaus Dinger (batería), que habían formado parte del los iniciales Kraftwerk, desarrollaron como nadie el minimalisto y la metronómica en el rock, dando lugar a ese conocido ritmo “motorik” que, como su nombre indica, se trata de una repetición de secuencias continuada que terminan por ser ritmo.
El grupo se formó en 1971 en Düsseldorf, cuando Dinger y Rother abandonaron Kraftwerk. Al margen de su música adelantaron algún que otro aspecto innovador en cuanto al diseño de las ediciones. La cubierta de su primer album (homónimo) en 1972 es una joya de pop art, era simplemente la palabra NEU!, con la que habitualmente se rotulaban todos los nuevos productos de consumo y la publicidad. El suyo estaba repleto de atmósferas sobrecargadas e industriales, guitarras sucias y sonidos de agua y ruidos varios (tremendos los ocho minutos de un remo chapoteando en el agua). 

El siguiente álbum del grupo fue titulado Neu! 2 (1973) y representaba los extremos de la banda: una cara A elaborada y mucho más melódica que su disco anterior que contrastaban con la cara B de auténtico ruido. Lo que ocurrió es que se había terminado la financiación y su solución fue remezclar temas ya grabados, a distintas velocidades y a través de distintos mezcladores. Fue ”una solución pop a un problema pop” que revolucionó las posibilidades de la industria y, por supuesto, de los artistas. Otra de las revoluciones de NEU! fue el empleo del silencio como un instrumento más, con su propio tiempo y su propio ritmo, aunque parezca increíble…
Tras este álbum, el dúo se separó, y al margen de dos retornos que fructificaron en nuevos álbumes, sus carreras continuaron por separado. Dinger formó un nuevo grupo llamado La Dusseldorf y Rother se unió a los exCluster Moebius y Roedelius, formando Harmonia.
Y como veis, ya hemos vuelto al principio, aunque nos ha quedado mucho material atrás, muchas bandas y propuestas novedosas (¡aún hoy!), pero prometo que continuará...
Mon Falcón.

*para ver o artigo completo, enlaces, discografías etc... ir ó artigo orixinal
Publicado en Libro de Notas [24-marzo-2008]

Este Venres: KRAUT ÜBER ALLES!!!

lunes, 18 de octubre de 2010

1ª Festa Plástico Elástico con HBPL

Este Xoves 21... Festa PLÁSTICO ELÁSTICO con
LOS CADAVERAS
LOS HIJOS BASTARDOS DE PETER LORRE
no Chachán Clube de Santiago



1ª Festa de Plástico Elástico
ORGANIZA: Plástico Elástico - Musical Underground Especializado
ACTÚAN: Los Cadáveras e Los Hijos Bastardos de Peter Lorre
LUGAR: Cachán Clube (Rúa dos Loureiros, 16 - Compostela)
DATA: Xoves 21 de Outubro de 2010. 
HORA: 21.30
PREZO ENTRADA: 5€

Los Cadáveras 
(Low-Fi Rock And Rol - Pontevedra)
Son un dúo de Rock composto por Manuel Santos e Israel Ruiz "Indy". O grupo nace en Pontevedra no 2008 como proxecto paralelo ao traballo que ambos realizan con Thee Tumbitas. Exercen coma teloneiros destes en gran cantidade de ocasións o que lles proporciona a posibilidade de darse a coñecer, ata que o ano pasado Alberto Lodeiros proponlles gravar o seu primeiro sinxelo para o seu selo El Beasto Recordings. Este traballo ainda non veu a luz pero é un dos traballos máis agardados da escudería de A Coruña, xa que os videoclips de cada unha das cancións que compoñerán este 7" xa se poden visualizar en youtube obtendo inmellorables críticas.
Ao longo destes dous anos de vida o grupo compartiu escenario con bandas coma Marky Ramone, The Fuzztones, The Morlocks, Lords Of Altamont, The Phantom Keys, Motociclón e os citados Thee Tumbitas entre outros, o que nos da unha idea do grao de excitación que poden chegar a provocar duas únicas persoas sobre un escenario.
Los Cadáveras xogan na división máis salvaxe do Rock, onde a alta fidelidade é unha aberración, o virtuosismo convértese nun pesadelo e o orixinario vólvese premisa. Maltratan o Rock para sacar del o seu lado máis perverso e divertido.
www.myspace.com/loscadaveras


Los Hijos Bastardos de Peter Lorre
(Rock And Roll Cavernícola - Portonovo)
Entre pocións, calaveras, conxuros e cunha actitude completamente tola, estes fans de Screaming Lord Such fórmanse en xuño do 2007 en Portonovo (Pontevedra), co obxetivo de espallar a semente do Rock And Roll por todo o mundo. Con dúas guitarras e unha batería (en realidade, só bombo e caixa), estes catro cavernícolas adícanse a destrozar clásicos do Rock And Roll, así coma outras perlas ocultas. Agora presentan tres temas propios e unha versión ("That Jim" de Mackey Beers & The Rockitts) nun elegante e.p. de 7" gravado nos estudios Circo Perrotti por Jorge Explosion e Mike Mariconda e editado por Freeky Dicky Records. Los Hijos Bastardos de Peter Lorre son: Michi "Calambres" Lorre (Voz, Pandeireta e harmónica), Lorre Lorre (Guitarra Soista), Sheriff Lorre (Guitarra Rítmica e Voces) e Howlin´ O-Lorre (Batería, Berros e Ouveos).

Plástico Elástico
facebook.com/plasticoelastico

Liga de Bocazas dos Venres no Rif. Xornada 3

Puntuación Xornada 3:
1º magic p 162,40
2º san fransisco 140,20
3º chejar e encher 139,60
4º Casquetes polares 137,00
5º C.B. Chacarita 132,20
6º a ramallosa 129,20
7º defense 128,40
8º Katiuskas 124,80
9º xeitosos 123,20
10º Xuventude Tragove 119,40
11º La Serna 90 118,60
12º Aivaio2 109,40
13º C.B. San Tomé do Mar 107,20
14º Atutichurrasco 101,20
15º monhes 99,00
16º Dende Rusia con amor 96,40
17º cambadinos 94,80
18º Mamados United 92,60
19º Smashing patakas 92,20
20º Muñequita Linda 88,00
21º esquivabalas team 70,40
22º moules team 68,00



CLASIFICACIÓN XERAL:
1º Xuventude Tragove 428,60
2º magic p 420,20
3º Casquetes polares 402,40
4º La Serna 90 385,00

5º san fransisco 379,40
6º chejar e encher 364,60
7º Atutichurrasco 352,60
8º Dende Rusia con amor 327,20
9º C.B. Chacarita 324,80
10º C.B. San Tomé do Mar 313,40
11º Muñequita Linda 311,20
12º monhes 306,80
13º cambadinos 298,40
14º Aivaio2 278,00
15º esquivabalas team 270,60
16º xeitosos 265,00
17º Smashing patakas 260,40
18º Mamados United 241,20
19º a ramallosa 237,40
20º Katiuskas 217,20
21º defense 128,40
22º moules team 68,00

viernes, 15 de octubre de 2010

Descarga a última Monkey Session!!!

E seguimos con máis sesións para descargar da semana pasada. 
Aquí vai algo do Luns: 

Munstapha MONKEY SESSION
Vol.4 [Rif-Rock 11-10-2010]

jueves, 14 de octubre de 2010

The 60's Choice Collection Of Scarces Garage Records

O clásico desta semana é unha desas xoias de arqueoloxía que poucas veces de atopan. 
The 60's Choice Collection Of Scarces Garage Records Volume 1 & 2 é unha recopilación editada por EVA Recs en 1992 con material 100% garage psych dende as catacumbas de escuros almacéns ó redor de todo o mundo, pero en un estado impecable!!! Inclúe bandas de certo recoñecimento coma os Bit'A Sweet de NYC, os británicos London n'The Bridges, os suecos The Other Side, ou os australianos The Loved Ones e auténticos incunables...
"The 60's Choice Collection Of Scarces Garage Records 
Volume 1 & 2" V.A.
[EVA Recs, 1992]


descargádeo en Digital Meltd0wn:

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mr Calambres "Electrifying Cacatone Session Vols.1&2"

Aquí tedes unha enorme seleccion que nos deixa Mr Calambres da súa sesión do pasado sábado. 60 temazos repartidos en 2 volumes, nos que atoparedes moito do seu universo cavernícola de Cacatone. Dende os prototodo Los Saicos, novos inventos do señor Protrudi, a desvergoña de Los Chicos, o surf lo-fi dos Mobsmen, The A-Bones, clásicos de sempre como Larry Williams ou Wanda Jackson, imprescindibles do revivalismo como The Woggles ou Untamed Youth, e por suposto, coma sempre, e sobre tóda-las cousas... moito Billy Childish en tóda-las súas formas posibles. 
Gracias Calambres!!! Aquí o tedes: 
Mr. Calambres
Electrifying Cacatone Session
[Rif-Rock 9-Out-2010]


Deerhunter "Halcyon Digest"

En tan só 5 anos Deerhunter están a convertir en posible aquelo de vide rápido e... (xa veremos como rematan os de Atlanta, pero o aspecto de Cox é de que de saúde non anda moi sobrado...). En tan só 4 álbumes e un par de eps xa pasaron polo noise psych máis cáustico, de kraut a base de puro metrónomo daquel "Cryptograms", pola experimentación máis ruidista, o ambient psycodelico máis atrevido en clave s.XXI e pouco a pouco ata agora, ata o dreampop de inspiración 60's deste "Halcyon Digest". Una reinvención continua da banda de Bradford Cox (tamén amo e sr dos Atlas Sound) no que aínda hai pasaxes de ruído ambiental, coma o inicial 'Earthquake' ou 'Helicopter' (máis ambient pop), pero realmente destacan por pezas como 'Revival', 'Don't Cry', a enorme 'Desire Lines', 'Fountain Stairs' e o culmen de 'Coronado' para rematar con 'He Would have Laughed' en homenaxe a Jay Reatard. Un discazo que non deberiades deixar pasar!!!

DEERHUNTER
"Halcyon Digest"
(4AD, 2010)